Una carta de demanda es un documento que una parte envía a la otra para notificar que desea resolver una disputa y considera emprender acciones legales. No es obligatorio, pero suele aconsejarse que un abogado redacte una carta de demanda en nombre del cliente. La carta describirá el desacuerdo entre ambas partes y exigirá una resolución específica.
Generalmente, se envía una carta de demanda para evitar tener que presentar una demanda ante los tribunales y litigar, lo cual suele ser un proceso largo y costoso. La carta suele ser el primer paso en el proceso de negociación.
¿Qué debe incluir una carta de demanda?
La carta intentará convencer al destinatario de que sus posibilidades de éxito en un litigio son bajas o que el costo y el tiempo del litigio son muy altos y no justifican el esfuerzo. La carta debe describir:
- Los hechos y el propósito de la carta
- Las partes involucradas
- Una descripción de todos los daños sufridos por el remitente
- La demanda de restitución
- Una fecha límite para satisfacer las demandas
- ¿Qué consecuencias tiene no cumplir con las demandas?
Supongamos que la carta no incluye plazos ni consecuencias. En ese caso, las probabilidades de que el destinatario responda son significativamente menores y el remitente podría no lograr el objetivo de la carta.
Qué hacer si recibe una carta de demanda
Es importante no ignorar una carta de demanda y tomarse el tiempo para revisarla y responderla si alguna vez la recibe. Antes de tomar medidas, se recomienda consultar con un abogado. Como destinatario de una carta, tiene la opción de cumplir con la solicitud descrita en la carta o responder con su propia carta negando las reclamaciones. No está obligado a responder a una carta de demanda; sin embargo, el remitente podría presentar una demanda en su contra si no responde.
En definitiva, la carta de requerimiento indica que el remitente se toma en serio el objetivo de llegar a una solución. Si bien no es legalmente obligatoria, la mayoría de los tribunales consideran su envío como una muestra de buena fe para intentar llegar a una solución.