Ahora consumimos, creamos y curamos el contenido a la vez. Captar la atención de cualquier público requiere dedicación y esfuerzo incansables. Más que nunca, la popularidad de un artista depende de factores que van más allá de su música. Por ejemplo, un artista como DJ Khaled, productor musical y DJ, brilla tanto por su trabajo en el estudio como por sus videos en Snapchat. Y aunque los videos fomentan aún más el interés por su música, son indispensables para atraer al público.
Por eso las canciones en sí no se convierten en éxitos. Los éxitos son conversaciones entre el artista y su público. No se trata solo de promocionar sencillos, sino de generar relaciones. El reto del artista, entonces, parece ser:
(1) crear música que represente tus valores, para
(2) hablar con audiencias que se identifican con él, y
(3) generar comunidades basadas en estas conversaciones;
(4) utilizando medios más allá de la música.
Curiosamente, la comunidad no se genera en torno al artista, sino a los valores que representa. La comunidad es tan fuerte como las redes que la sustentan. Las buenas conversaciones tienen moderadores. Además, mantienen un hilo conductor, no se desvían del tema ni traicionan las posturas ya adoptadas. Y, por último, las buenas conversaciones dan espacio a todos sus participantes y se nutren de cada contribución.
Por eso, el artista cumple una función útil en la vida de su público, ayudándolos a alcanzar el estilo de vida deseado. Los fans quieren vivir indirectamente a través de los artistas que siguen. El público quiere verse reflejado en el artista; acude a él en busca de consejos, para reír o llorar contigo. Lo cierto es que, por esta razón, la canción ya no es el centro de atención. La música no es un producto vacío; se consume como parte de una experiencia mayor. La escuchamos en memes, mezclas de fans, videojuegos, anuncios, programación, campañas y más.
Por eso, la pregunta central no es si la canción tendrá éxito o no, sino dónde está mi público al escuchar mis canciones. ¿En qué estado de ánimo se encuentran? ¿Y en qué estado de ánimo quiero que estén al terminar de escucharlas?
El artista ahora está a merced de su público y le debe todo el respeto y la deferencia. Ya no es él quien tiene la clave de la fama con su música. Ahora el artista tiene que encontrar a su público y convencerlo; y será el público quien decida su destino.