En este Mes de la Concientización sobre la Salud Mental, dé el primer paso para planificar proactivamente las situaciones que puedan surgir si usted o un ser querido sufre alguna discapacidad mental. Garantizar que sus necesidades o las de su ser querido estén cubiertas y que sus intereses estén protegidos puede parecer insuperable, pero una planificación patrimonial adecuada puede aliviar ese estrés.
¿Qué es la incapacidad mental?
La incapacidad mental puede manifestarse de diversas maneras y su detección no siempre es sencilla. La incapacidad mental legal se refiere a la incapacidad de una persona para comprender y apreciar la naturaleza y las consecuencias de sus decisiones, o para comunicarlas. La incapacidad puede ser mental, física, del desarrollo o incluso temporal.
Algunos ejemplos incluyen personas que padecen la enfermedad de Parkinson, Alzheimer, trastorno bipolar y problemas de abuso de sustancias. La pérdida de memoria, la confusión, la falta de atención, la falta de juicio, las alucinaciones o delirios, o la dificultad para realizar tareas habituales pueden ser indicadores de discapacidad mental. Sin embargo, sin un diagnóstico oficial, puede ser difícil distinguir un comportamiento aislado de los signos de enfermedad. Por lo tanto, es importante no sacar conclusiones y, en su lugar, registrar cuidadosamente los casos para ayudar al médico en su examen.
¿Cuál es el proceso para determinar la incapacidad mental?
Si sospecha que usted o un ser querido puede padecer una enfermedad mental, consulte las leyes locales para conocer el proceso de determinación. En Florida, determinar la incapacidad mental suele implicar un proceso tanto médico como legal. El primer paso es contactar a un profesional médico, como un psiquiatra o psicólogo, para que realice una evaluación integral del estado mental de la persona. Con esta evaluación, así como con otras pruebas y registros médicos, un tribunal determinará si la persona es mentalmente capaz o no.
En Florida, los familiares o amigos preocupados pueden iniciar este proceso solicitando al tribunal una determinación de incapacidad mental o solicitando un internamiento involuntario conforme a la Ley de Salud Mental de Florida (Ley Baker).
Una vez que una persona ha sido declarada mentalmente incapacitada, es importante tomar las medidas adecuadas para apoyar su nueva situación. El establecimiento de una tutela o curatela puede ayudar a garantizar que la persona tenga suficiente supervisión en la toma de decisiones importantes. Una tutela es el nombramiento de un tutor legal que conserva el derecho a tomar decisiones financieras y médicas en nombre de la persona incapacitada.
Un tutor es responsable de una amplia gama de decisiones, como la administración de activos, el pago de facturas, la declaración de impuestos, las decisiones médicas y la administración de un Fideicomiso para Necesidades Especiales (FNE). Además, en Florida existen diferentes tipos de tutela, como la curatela, la tutela de la persona, la tutela de los bienes, la tutela de la persona y los bienes, y otras particularidades. La dificultad para identificar la opción más adecuada se resuelve mejor con la ayuda de un asesor legal experto.
¿Qué acciones de planificación patrimonial debo tomar?
Dos de las opciones más eficaces para la preparación de personas con discapacidad mental son los testamentos vitales y las directivas anticipadas. Estas instrucciones legales escritas especifican los deseos del beneficiario con respecto a las decisiones financieras y las preferencias médicas en caso de que ya no pueda comunicarlas. Las directivas anticipadas pueden abarcar una amplia gama de objetivos; algunos de los más comunes son:
- Poder Notarial Duradero: Autoriza a otra persona a actuar en su nombre en asuntos financieros, legales o de salud. A diferencia del poder notarial estándar, un poder notarial duradero no pierde su validez si el otorgante queda incapacitado, por lo que es "duradero".
- Designación de Representante de Atención Médica: Permite a una persona designar a otra para que tome decisiones de atención médica en su nombre en caso de que no pueda hacerlo por sí misma. Estas decisiones incluyen tratamientos médicos, procedimientos quirúrgicos y cuidados paliativos.
- Designación de un tutor preexistente: Permite a una persona especificar con antelación quién desea que sea su tutor en caso de incapacidad. Esta medida proactiva garantiza que se respeten las preferencias de la persona y evita conflictos o confusiones entre los familiares.
Con la ayuda de un abogado, estos documentos pueden elaborarse con precisión y adaptarse a las solicitudes específicas del beneficiario.
En muchos casos, las personas con discapacidad no pueden generar ingresos ni administrar sus bienes. En estas circunstancias, puede ser beneficioso establecer un Fideicomiso para Necesidades Especiales (FNE). Un FNE permite que la persona con discapacidad tenga sus bienes bajo la custodia de un fideicomisario sin descalificarla para recibir beneficios gubernamentales como Medicaid y el Ingreso de Seguridad Suplementario (SSI). Existen dos tipos principales de FNE: FNE de terceros y FNE de primera persona.
- Los SNT de terceros suelen establecerse mediante una herencia dejada por un padre o abuelo a beneficio de un beneficiario con discapacidad. Los SNT de terceros estándar permiten la asignación genérica de activos para un beneficiario que recibe prestaciones gubernamentales. Las Cuentas ABLE son un tipo diferente de SNT de terceros que permiten a un familiar donar fondos bajo ciertas reglas.
- Los fideicomisos de reembolso de primera parte (SNT) se establecen con los fondos propios de la persona con discapacidad o con una indemnización recibida en un acuerdo por lesiones personales o negligencia médica. La principal diferencia de los SNT de primera parte es su cláusula de reembolso de Medicaid, que destina los activos restantes del fideicomiso al reembolso de los gravámenes de Medicaid.
Una configuración adecuada del fideicomiso puede garantizar que el beneficiario conserve adecuadamente los activos que le fueron asignados. Sin embargo, a menudo se requieren disposiciones adicionales para proteger a los beneficiarios de los acreedores y de su propia mala gestión financiera.Disposiciones para derrochadores”, a menudo incluidas en un fideicomiso o testamento, restringen la capacidad del beneficiario de transferir o pignorar su participación en el fideicomiso a los acreedores. Las cláusulas de derroche ayudan a preservar la estabilidad financiera del beneficiario al crear salvaguardas sobre sus hábitos de gasto, según lo previsto por el otorgante. También pueden servir para protegerse de los acreedores que buscan acceder a los activos del fideicomiso para saldar deudas pendientes.
Si tiene preguntas sobre cómo las incapacidades inesperadas de salud mental pueden afectar su plan patrimonial, no dude en comunicarse con nuestra oficina y PROGRAMA UNA CONSULTA con uno de nuestros abogados de Fideicomisos y Sucesiones.