El virus COVID-19 ("Coronavirus") presenta desafíos para las empresas en diversas áreas. Una posibilidad particularmente preocupante es que un empleado se exponga al virus y, a su vez, contamine al resto de la empresa. Si bien los empleadores deberían preguntar a sus empleados sobre su salud para evaluar el riesgo de exposición, deben conocer las diversas leyes que rigen este tema tan delicado.
Guía de OSHA sobre la COVID-19
La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) del Departamento de Trabajo de EE. UU. emitió recientemente una “Guía sobre la preparación de los lugares de trabajo para la COVID-19”.[ 1 ] En su guía, la OSHA anima a los empleadores a desarrollar un plan de respuesta a enfermedades infecciosas que incluya políticas para identificar a los empleados potencialmente enfermos. Sin embargo, como muchos empleadores probablemente saben, la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) les prohíbe preguntar sobre las afecciones médicas de un empleado. Por lo tanto, hacer preguntas para determinar una posible exposición al coronavirus también conlleva el riesgo de infringir las regulaciones federales.
[ 1 ] https://www.osha.gov/Publications/OSHA3990.pdf
Alerta de coronavirus de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de EE. UU.
Dadas estas regulaciones federales, la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de los EE. UU. (EEOC) publicó una guía específica para que los empleadores puedan navegar por las regulaciones de la ADA y la pandemia del coronavirus.[ 2 ] Si bien la guía se utilizó inicialmente para la pandemia de influenza, la EEOC está aplicando los mismos procedimientos a la pandemia de coronavirus. La EEOC ofrece a los empleadores métodos que cumplen con la ADA para determinar el posible ausentismo. Por ejemplo, incluye una encuesta con cuatro preguntas y pide a los empleados que marquen sí o no si alguna de las preguntas se aplica a su caso, sin especificar cuál. Esta encuesta permite a los empleadores determinar cuántos empleados podrían verse afectados, sin conocer los detalles de la condición médica de cada uno.
[ 2 ] https://www.eeoc.gov/facts/pandemic_flu.html
Además, la EEOC permite a los empleadores hacer preguntas médicas específicas, que de otro modo estarían prohibidas por la ADA, si el empleado representa una "amenaza directa". La decisión de etiquetar a un empleado como "amenaza directa" debe ser objetiva y evaluarse considerando cuatro factores: "(1) la duración del riesgo; (2) la naturaleza y gravedad del daño potencial; (3) la probabilidad de que ocurra el daño potencial; y (4) la inminencia del daño potencial". Por lo tanto, dada la gravedad del coronavirus y el daño potencial que puede ocurrir, se puede permitir a los empleadores, en ciertas circunstancias, hacer preguntas médicas específicas y apropiadas. Sin embargo, antes de hacer estas preguntas, los empleadores deben consultar con un abogado para asegurarse de que sean objetivos en su clasificación de quién representa una amenaza directa.
Recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para empleadores
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han descrito medidas adicionales que los empleadores pueden tomar para mantener un entorno laboral seguro. Algunas estrategias incluyen animar a los empleados enfermos a quedarse en casa, realizar limpiezas rutinarias y asesorar a los empleados sobre prácticas de salud y seguridad, como el correcto lavado de manos. Los CDC también han recomendado a los empleadores implementar planes en caso de una disminución de la fuerza laboral, como capacitar a los empleados en diversas áreas e implementar planes para mantener las operaciones comerciales esenciales.
Este virus ha provocado una serie de eventos sin precedentes en todo el país. Es crucial que las empresas cuenten con planes y comprendan las diversas implicaciones legales que pueden surgir.