El uso de firmas electrónicas para una amplia variedad de documentos legales ha sido un componente clave de la era de internet, ofreciendo a empresas y clientes un proceso simplificado para firmar documentos. Sin embargo, si bien las firmas electrónicas se han convertido en la opción predominante para la mayoría, aún existen muchas preguntas en torno a ellas. Una de ellas es su legalidad en los contratos vinculantes.
¿Son las firmas electrónicas legalmente vinculantes?
Sí, una firma electrónica es tan válida para un contrato vinculante como una firma manuscrita. La aprobación de la Ley de Firmas Electrónicas en el Comercio Global y Nacional (ESIGN) por parte del gobierno estadounidense en el año 2000 marcó un hito en la era digital y, en particular, en las firmas electrónicas. La Ley ESIGN estableció una red nacional que garantizó la legalidad de todos los contratos electrónicos para el comercio interestatal e internacional. Ofreció un sistema de protección para grandes corporaciones, pequeñas empresas y particulares, garantizando que cualquier documento presentado con una firma electrónica se considerara válido y legal ante la ley.
¿Son admisibles en los tribunales los documentos firmados electrónicamente?
Como resultado de la Ley ESIGN, un documento con firma electrónica es válido en cualquier caso judicial. Sin embargo, simplemente tener un documento firmado electrónicamente puede no ser suficiente. Dada la propensión a la falsificación de documentos, un juez puede solicitar o exigir evidencia de la legitimidad de una firma electrónica. Para ello, el juez revisará los documentos y se asegurará de que cumplan con los criterios descritos en el Título 21 del CFR, Parte 11. La Parte 11, como se le conoce comúnmente, es una métrica utilizada para validar la autenticidad de cualquier registro electrónico o firma electrónica. Mediante el uso de registros de auditoría, autenticación biométrica y direcciones IP, se puede establecer la autenticidad de una firma electrónica.