Los artistas suelen inspirarse en una musa al crear creaciones nuevas y distintivas. Pero ¿cuándo se exceden al tomar prestada la perspectiva, la inspiración o partes de la obra de otra persona? El aclamado Andy Warhol, aunque fallecido hace treinta años, ha sido objeto de escrutinio recientemente por sus vibrantes obras de arte pop, que a menudo representan a celebridades.
¿Qué es el uso justo?
El derecho de autor es una forma de propiedad intelectual que protege las obras de arte originales, la autoría y el derecho a usos derivados de la obra protegida. Generalmente, el derecho de autor otorga a los artistas protección durante la vida del autor y 70 años adicionales tras su fallecimiento.
Si bien los derechos de autor protegen la expresión intelectual y artística de un artista, no constituyen una prohibición general para cualquier uso de materiales protegidos por derechos de autor. Según la doctrina del uso legítimo, se permite el uso sin licencia de material protegido por derechos de autor si se trata de porciones limitadas y con fines como el uso educativo, la publicación de comentarios y la elaboración de reportajes periodísticos. No existe una prueba o umbral directo para determinar qué es permisible según la doctrina del uso legítimo, sino que depende de todas las circunstancias. El material protegido por derechos de autor también puede utilizarse si el propósito y el carácter de la nueva obra son suficientemente distintos de su forma original. La doctrina busca equilibrar la protección de los artistas con la libertad de expresión artística.
Resumen del caso:
En mayo de 2023, la Corte Suprema falló a favor de la fotógrafa de famosos Lynn Goldsmith en una batalla legal por derechos de autor contra la Fundación Andy Warhol. Hace décadas, Vanity Fair encargó a Warhol la creación de 14 serigrafías y dos ilustraciones a lápiz basadas en la foto de Prince que Goldsmith tomó en 1981. Goldsmith autorizó el uso de su fotografía a Vanity Fair cuando Warhol recibió el encargo de producir las pinturas, pero solo para un único uso. Goldsmith presentó una demanda por infracción de derechos de autor, alegando que Warhol infringió los derechos de autor de su foto al crear múltiples obras de arte. La Fundación Warhol se opuso a la demanda, argumentando que el propósito y la naturaleza de sus serigrafías constituían un uso legítimo y que la nueva obra difería sustancialmente de la fotografía original.
En una opinión mayoritaria de 7 a 2, la Corte Suprema profundizó en el significado del uso legítimo. Fundamentando su razonamiento, la jueza Sotomayor destacó el uso comercial que Warhol hizo de la fotografía de Goldsmith para su propio beneficio. La Corte Suprema determinó que la comercialización por parte de Warhol de la fotografía protegida por derechos de autor, creada por encargo, era sustancialmente similar a la fotografía original. El análisis del carácter comercial de la obra protegida por derechos de autor por parte de Warhol arroja luz sobre nuevas consideraciones para la evaluación del uso legítimo.
Impacto en futuras representaciones de uso legítimo
En su decisión, la Corte Suprema modifica el criterio de uso legítimo, pero no proporciona orientación para su aplicación. Una nueva forma de uso legítimo, más restringida y que considere la naturaleza comercial de la nueva obra, podría impactar drásticamente la industria del arte. Juristas y profesionales cuestionan cómo esto afectará a futuros casos de derechos de autor. Si una obra de arte se asemeja a otra, esto puede plantear dudas sobre la infracción de los derechos de autor, ya que ambas obras tendrían usos comerciales sustancialmente similares. Esto puede plantear importantes desafíos y cuestionamientos para las obras que utilizan imágenes de varias obras.
La decisión también podría afectar a quienes confían en la expectativa de uso legítimo en otras formas de multimedia y académicas, incluyendo el uso de materiales citados en periodismo y la dependencia de los historiadores de materiales previamente capturados. Además, la decisión de Warhol podría tener implicaciones drásticas para este panorama emergente del aprendizaje automático. Los programas de arte con IA generativa se basan en modelos de aprendizaje automático que analizan datos asociados a miles de millones de obras protegidas por derechos de autor en internet. Las demandas pendientes contra gigantes tecnológicos, como OpenAI y Microsoft, por el uso no autorizado de código protegido por derechos de autor, podrían ayudar a responder estas preguntas en los próximos meses.
Si bien no está claro cómo afectará el resultado de la demanda de AndyWarhol a futuras decisiones, sin duda enturbiará las aguas de lo que se considera un uso justo permisivo.